Escuela de Padres
Segunda sesión · Escuela de Padres
Adolescencia sin caparazón
Lo que le está pasando a tu hijo, qué es normal y qué no, y qué puedes hacer esta semana en tu casa.
Para entenderlo
El complejo de la langosta
La psicoanalista francesa Françoise Dolto usó esta imagen para explicar la adolescencia, y sigue siendo la mejor que existe.
Pierde el caparazón que tenía
Para crecer, la langosta tiene que soltar el caparazón que ya le queda pequeño. Tu hijo está haciendo lo mismo: está soltando la forma de ser niño que le servía hasta ahora.
Queda blando por un tiempo
Mientras le crece el nuevo, queda sin protección. Cualquier roce le duele más de la cuenta: un comentario sobre su cuerpo, una burla en el colegio, un chiste tuyo que antes le daba risa.
Y necesita dónde esconderse
En esa etapa la langosta busca una roca donde meterse. Tu casa es esa roca. Por eso se encierra en el cuarto y por eso, aunque no lo diga, necesita que sigas ahí.
no significa que no necesite acompañamiento.
Lo que está pasando
Qué está cambiando
Casi todo lo que te desconcierta tiene una explicación de desarrollo. No lo hace para molestarte.
En el cuerpo
- Crecimiento aceleradoCrece a tirones y el cuerpo le queda descoordinado por meses. De ahí la torpeza repentina.
- Cambios hormonales y en la vozSube y baja el tono, aparece el acné, cambia el olor corporal. Nada de esto lo controla.
- Vello corporal y desarrollo sexualAparecen las características sexuales secundarias, con mucho pudor alrededor.
- Cambios de peso y de formaY con ellos, mucha más preocupación por cómo se ve. Un comentario tuyo sobre su cuerpo pesa cien veces más de lo que crees.
Evita las comparaciones, también entre hermanos.
En las emociones
- Necesita independencia y busca quién esProbar formas de ser, de vestirse y de pensar es el trabajo principal de esta edad.
- Le importa muchísimo el grupoLa opinión de sus amigos pesa más que la tuya. Es doloroso de aceptar y es exactamente lo esperable.
- Cambia de ánimo rápidoDe la risa a la rabia en diez minutos, y una gran preocupación por ser aceptado.
- Choca con la autoridad y pide privacidadExperimenta y quiere tomar decisiones propias. Chocar contigo es parte de cómo se separa.
Un cerebro en obra
La parte que siente y busca recompensa madura varios años antes que la parte que frena y mide consecuencias. La corteza prefrontal, la del freno, termina de formarse cerca de los 25.
Tiene acelerador de deportivo y frenos de bicicleta. Tú eres el freno prestado hasta que le crezca el suyo, y eso se presta acompañando, no gritando.
Ponte a prueba
¿Normal o señal de alerta?
Nueve situaciones reales. Decide de qué color es cada una y mira si coincide. Te toma tres minutos y es lo que más te va a servir de toda esta página.
Lo que habla es cuánto dura y cuánto le cambia la vida.
Para usar hoy
30 preguntas para el carro
Los adolescentes hablan de lado, no de frente: en el carro, lavando loza, paseando el perro. Sin contacto visual directo sueltan mucho más. Saca una carta y empieza por ahí.
¿Qué es lo más injusto que te ha pasado este mes?
Tres reglas para que funcione
- Una sola pregunta. Esto no es un interrogatorio; si contesta con una palabra, se deja ahí.
- No corrijas la respuesta. Aunque te parezca injusta o exagerada. Solo escucha.
- Si se abre la ventana, suelta lo que estés haciendo. Los adolescentes hablan cuando ellos quieren, casi siempre a las once de la noche.
Cómo decirlo
Frases que cierran, frases que abren
La misma intención dicha de dos maneras distintas produce dos conversaciones distintas.
«¿Por qué siempre estás en ese teléfono?»
«¿Qué estás viendo? Muéstrame.»
Interesarte por su mundo antes de juzgarlo es lo único que te deja entrar a él.
«Cuando yo tenía tu edad…»
«No sé cómo es eso hoy. Cuéntame.»
Admitir que su mundo es distinto al tuyo lo convierte a él en quien sabe, y eso lo suelta.
«Eso no es nada, ya se te pasará.»
«Eso duele. ¿Hace cuánto te sientes así?»
Lo que a los cuarenta parece pequeño, a los catorce es el tamaño entero de la vida.
«Te lo dije.»
«¿Qué harías distinto la próxima vez?»
El «te lo dije» cobra; la pregunta enseña. Y garantiza que la próxima vez sí te cuente.
«Esa amiga no me gusta para ti.»
«¿Cómo te sientes tú cuando estás con ella?»
Atacar al amigo lo obliga a defenderlo. Preguntar por cómo se siente lo pone a pensar a él.
«Mientras vivas aquí, se hace lo que yo diga.»
«La respuesta sigue siendo no. Y quiero oír por qué te parece injusto.»
El límite no se mueve y su voz sí existe. Las dos cosas caben en la misma frase.
Para llenar juntos
Los acuerdos de la casa
La mayoría de las peleas no son por la regla: son porque la regla parece arbitraria. Siéntate con él y clasifiquen juntos lo que hay en tu casa. Lo que escribas se guarda en este dispositivo.
Lo que casi nadie escribe y cambia todo
Agrega un acuerdo sobre ustedes: qué pasa cuando el adulto se pasa. «Si yo grito, me disculpo el mismo día.» Un acuerdo que solo obliga al hijo no es un acuerdo, es una lista de órdenes.
Lo que nadie te pregunta
Y tú, ¿cómo estás?
Acompañar a un adolescente desgasta, y casi nadie le pregunta al que acompaña. Marca lo que reconozcas en ti en las últimas semanas.
La lectura aparece aquí a medida que vas marcando.
contención y espacios para ti.
Si algo de esto te preocupa hoy
Pedir ayuda no es fracasar como papá o mamá. Es lo mismo que llevarlo al médico cuando le duele algo. Consulta si notas, sostenido por más de dos o tres semanas:
- Aislamiento que también incluye a sus amigos, no solo a la familia.
- Abandono de lo que antes disfrutaba.
- Cambios marcados en sueño, alimentación o rendimiento escolar.
- Frases de desesperanza sobre sí mismo o sobre el futuro.
- Cualquier señal de que se está haciendo daño.
Escríbenos a nuestra línea de atención. Te orientamos sobre qué hacer y si hace falta una valoración.
Habla con orientación escolar del colegio. Ellos activan la ruta y conocen a tu hijo en otro contexto.
Si hay riesgo inmediato, no esperes: acude a urgencias o a la línea de atención en salud mental de tu ciudad.
Línea de atención · Espacio Psicológico
+57 305 384 0240
Escríbenos por WhatsApp. Si prefieres, guarda el número y escribe cuando puedas.
