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Niños y adolescentes

Bullying: cómo saber si le pasa a mi hijo y qué hacer en Colombia

Señales para reconocer el acoso escolar, cómo preguntarle a tu hijo y qué ruta contempla la ley colombiana para que el colegio actúe.

El bullying casi nunca se descubre porque el niño lo cuente. Se nota en cambios: ya no quiere ir al colegio, llega con cosas dañadas o perdidas, se aísla, duerme mal o se angustia al mirar el celular. Si ves varias de estas señales juntas, vale la pena preguntarle con calma y de forma directa.

Si te confirma que lo están acosando, hay tres pasos: créele y agradécele que te lo contó, deja por escrito lo que pasó y pide al colegio que active su ruta de convivencia escolar. En Colombia esa ruta está en la Ley 1620 de 2013, y tú, como papá, mamá o acudiente, puedes ponerla en marcha. Esta guía es informativa y no reemplaza una valoración profesional ni una asesoría legal.

Qué es bullying y qué no

No toda pelea entre compañeros es acoso. La Ley 1620 de 2013 describe el acoso escolar o bullying como una conducta negativa, intencional, metódica y sistemática de agresión contra un estudiante, que ocurre de manera repetida y dentro de una relación de poder desigual. La misma ley reconoce que puede darse entre estudiantes y también entre docentes y estudiantes.

En palabras sencillas, hay tres claves: hay intención de hacer daño, se repite y quien lo sufre no logra defenderse en igualdad de condiciones. Puede ser con golpes o empujones, con apodos y burlas, dejándolo por fuera a propósito o regando rumores.

El ciberacoso también está en la ley: es la intimidación mediante el uso deliberado de tecnologías como internet, redes sociales, celulares y videojuegos en línea. Tiene un agravante práctico: sigue al niño hasta su casa y a cualquier hora.

Si es una urgencia

Si tu hijo fue agredido físicamente y está lesionado, si recibió amenazas graves, o si dice que quiere morirse o hacerse daño, una cita programada no es el camino. Llama al 123 o llévalo a urgencias. La línea 141 del ICBF atiende situaciones que afectan a niños, niñas y adolescentes, y la línea 106 ofrece apoyo en salud mental, gratuita y las 24 horas.

Señales de que puede estar pasándole

Ninguna señal aislada lo confirma, pero el conjunto habla:

  • Busca excusas para no ir al colegio, a la ruta o a una clase específica.
  • Llega con ropa, útiles o lonchera dañados o perdidos, o pide plata sin explicar para qué.
  • Tiene golpes o rasguños que explica de forma vaga.
  • Dolores de barriga o de cabeza frecuentes, sobre todo entre semana.
  • Cambios en el sueño o en el apetito; llega con mucha hambre porque no almorzó.
  • Está más callado, irritable o triste, y dejó de hablar de sus amigos.
  • Ya no lo invitan o él ya no quiere ir a planes.
  • Baja en las notas sin otra explicación.
  • Se pone nervioso cuando suena el celular, lo esconde o deja de usarlo de un día para otro.

Cómo preguntarle

Escoge un momento tranquilo, mejor haciendo algo juntos que en un interrogatorio frente a frente. Sirven preguntas abiertas como «¿con quién estuviste en el descanso?» o «¿hay alguien en el salón que la esté pasando mal?». Si sospechas, puedes ser directo: «He notado que estás distinto. ¿Alguien te está molestando?».

Si te cuenta, lo que más ayuda es escuchar sin interrumpir y decirle tres cosas: «te creo», «no es tu culpa» y «vamos a resolverlo juntos». Pregúntale qué le gustaría que hicieras y cuéntale lo que vas a hacer, para que no sienta que pierde el control de la situación.

Qué hacer: la ruta en el colegio

  1. Deja registro. Anota fechas, lugares, qué pasó y quiénes estaban. En ciberacoso, guarda capturas de pantalla antes de bloquear o reportar las cuentas.
  2. Informa al colegio por escrito. Dirige una carta o un correo al director de grupo, a coordinación o a rectoría. Cuenta los hechos sin adjetivos y pide que el caso se lleve al comité escolar de convivencia. Guarda copia con fecha de recibido.
  3. Pide un plan concreto. Qué medidas van a tomar para proteger a tu hijo, quién responde por ellas y cuándo se vuelven a reunir.
  4. Haz seguimiento. Pregúntale a tu hijo cómo van las cosas y deja por escrito cada reunión con el colegio.

Esto es lo que dice la Ley 1620 de 2013 y que te sirve conocer:

  • Cada colegio tiene un comité escolar de convivencia, presidido por el rector. De él hacen parte, entre otros, el personero estudiantil, el docente orientador, el coordinador, el presidente del consejo de padres y un docente.
  • La Ruta de Atención Integral para la Convivencia Escolar tiene cuatro componentes: promoción, prevención, atención y seguimiento.
  • La ruta se puede activar por la víctima, por otros estudiantes, por docentes y directivos, y por padres de familia o acudientes.
  • Si la situación no se resuelve en el colegio, la ley prevé que el caso pase a otras entidades, como el ICBF, la Comisaría de Familia, la Personería o la Policía de Infancia y Adolescencia.

Los pasos exactos y los plazos están en el manual de convivencia de cada colegio y en las normas que reglamentan la ley. Pide el manual y confirma el detalle con la institución o con la secretaría de educación de tu municipio.

Lo que conviene evitar

  • Decirle que no haga caso o que se defienda a golpes. Lo deja solo con el problema y puede ponerlo en más riesgo.
  • Enfrentar tú al otro niño o a sus padres. Suele escalar el conflicto. Es mejor que el colegio haga de puente.
  • Prometer que guardarás el secreto. Puedes prometer que actuarás con cuidado y que le contarás cada paso.
  • Quitarle el celular si el acoso es en línea. Lo vive como un castigo y la próxima vez puede que no te cuente.
  • Esperar a que se arregle solo. El acoso que se sostiene en el tiempo tiende a crecer.

Cuándo pedir ayuda profesional

Aunque el colegio actúe bien, el acoso deja huella. Vale la pena consultar si tu hijo:

  • Sigue triste, con miedo o irritable varias semanas después de que el acoso paró.
  • Se niega a volver al colegio o tiene crisis al intentarlo.
  • Duerme mal, tiene pesadillas o revive lo que pasó.
  • Habla muy mal de sí mismo o dice que se lo merecía.
  • Se aisló y ya no quiere ver a nadie.
  • Es quien agrede a otros. También necesita apoyo, no solo sanción.

Cómo ayuda la terapia

En psicología para niños y adolescentes se trabaja para que tu hijo recupere la seguridad, entienda que lo ocurrido no lo define y practique formas de pedir ayuda y de relacionarse. Los padres reciben pautas para acompañar y para hablar con el colegio.

Cuando el golpe fue sobre todo a la confianza en sí mismo, puede servir leer sobre terapia para la autoestima. Si quedaron miedo intenso o recuerdos que vuelven, mira cómo abordamos el trauma. Con los más grandes, el trabajo se hace desde terapia para adolescentes. Cuánto acompañamiento hace falta se define en la valoración.

Antes de escribirnos

¿Tu hijo cambió y no sabes por qué?

Conoce cómo acompañamos a niños y adolescentes que han vivido acoso escolar y a sus familias. Leerlo no reemplaza una valoración.

Preguntas frecuentes

¿Qué hago si el colegio no responde?
Insiste por escrito ante rectoría y pide que el caso vaya al comité escolar de convivencia. La Ley 1620 de 2013 prevé que, si no se resuelve, el caso pase a entidades como el ICBF, la Comisaría de Familia o la Personería.
¿Lo cambio de colegio?
Puede ser una salida cuando el colegio no protege o tu hijo ya no se siente seguro. Conviene decidirlo con él, sin prisa, y acompañar el cambio para que no lo viva como una derrota.
¿El ciberacoso fuera del horario escolar también cuenta?
La ley incluye el ciberacoso dentro de las situaciones de convivencia escolar. Informa al colegio con las capturas y confirma con la institución cómo lo maneja su manual de convivencia.
¿Qué hago si mi hijo es quien hace bullying?
Tómalo en serio sin etiquetarlo. Averigua qué pasa, deja claro que hacer daño no es aceptable, colabora con el colegio y busca apoyo: detrás de esa conducta suele haber algo que atender.
¿Y si mi hijo me pide que no diga nada?
Tiene miedo de que todo empeore. Explícale que tu tarea es protegerlo, acuerda con él cómo se hará y pide al colegio discreción para cuidar a quien informa.

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Apoyo para tu hijo y para ti

Valoración individual, que aplica para menores: $59.900 en línea o $69.900 presencial. Ese valor se descuenta del plan si continúan.

Escrito por

Jaime Martínez

Psicólogo · Director de Espacio Psicológico

Psicólogo y director de Espacio Psicológico. Coordina el equipo clínico entre Bogotá, Medellín y Cali, y edita el contenido de salud mental que publicamos.

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