Si lo estás viviendo ahora: quédate donde estás si es un lugar seguro, siéntate, suelta el aire despacio y recuerda que esto sube, llega a un punto máximo y baja. No tienes que detenerlo. Solo tienes que dejarlo pasar.
Un ataque de pánico es una descarga muy intensa del sistema de alarma del cuerpo. Se siente terrible, pero la sensación termina. Si es la primera vez que te pasa, o si tienes dolor en el pecho y no sabes a qué se debe, busca atención médica: mira la sección de urgencias al final. Esta guía es informativa y no reemplaza una valoración profesional.
Siete pasos para el momento
- Reconócelo. Dite en voz baja: «Es un ataque de pánico. Ya lo conozco. Va a pasar». Ponerle nombre evita que la mente salte a la peor explicación.
- Ponte a salvo y quédate. Si vas manejando, oríllate y detén el carro. Si estás de pie, siéntate o apóyate en una pared. Fuera de eso, intenta no salir corriendo del lugar.
- Respira más lento, no más hondo. Toma aire por la nariz, poco, y suéltalo por la boca lo más despacio que puedas. Tomar bocanadas grandes aumenta el mareo y el hormigueo.
- Afloja el cuerpo. Baja los hombros, abre las manos, despega los dientes. Apoya los pies completos en el piso y siente el peso de tu cuerpo en la silla.
- Deja de pelear. Trata el ataque como una ola: no puedes pararla, pero puedes flotar mientras pasa. Decirte «que venga, puedo con esto» funciona mejor que «tiene que parar ya».
- Dale un ancla a tu atención. Elige un objeto y descríbelo con detalle: color, forma, textura. O cuenta hacia atrás de tres en tres desde cien.
- Espera y retoma despacio. Cuando notes que baja, quédate unos minutos más. Toma agua. Después continúa con lo que estabas haciendo, aunque sea a menor ritmo.
No hace falta hacer los siete a la perfección. Con los tres primeros ya estás haciendo lo más importante.
Qué está pasando en tu cuerpo mientras tanto
Entenderlo ayuda a no asustarte del susto. Tu cuerpo liberó adrenalina como si hubiera un peligro. Por eso el corazón late fuerte, respiras rápido, sudas, tiemblas y sientes que te vas a desmayar o a perder el control.
Esa descarga no se sostiene indefinidamente. El cuerpo la procesa y la intensidad cede por sí sola, por lo general en cuestión de minutos, aunque después quede un rato de cansancio o temblor. Lo que la alarga es el miedo a las sensaciones: cada pensamiento de «me estoy muriendo» o «me voy a volver loco» le pide al cuerpo otra dosis.
Lo que conviene evitar durante el ataque
- Huir del lugar a toda costa. Si te vas en pleno pico, tu cerebro aprende que escapar fue lo que te salvó, y ese lugar queda marcado.
- Respirar hondo y rápido. Empeora las sensaciones.
- Tomarte el pulso o revisar el reloj inteligente. Ver el número alto asusta más.
- Buscar tus síntomas en el celular.
- Tomar alcohol o un medicamento que no te hayan formulado. Si tienes medicación indicada por tu médico, úsala tal como te la indicó.
- Regañarte. No es debilidad ni falta de control. Es una reacción del cuerpo.
Si estás acompañando a alguien
Tu calma es lo que más ayuda. Algunas pautas:
- Quédate cerca y pregúntale si quiere que lo toques o prefiere espacio.
- Habla despacio, con frases cortas: «Estoy aquí. Esto va a pasar. Estás a salvo».
- Respira lento a su lado para que pueda seguirte, sin exigirle que lo haga.
- Evita «cálmate», «no es nada» o «respira profundo».
- No lo llenes de preguntas ni de instrucciones. Una cosa a la vez.
- Si es posible, llévalo a un sitio con menos ruido y gente, sin prisa.
- Cuando pase, no minimices lo ocurrido. Pregúntale qué le sirvió para la próxima vez.
Si la persona nunca había tenido un episodio así, tiene una enfermedad del corazón o respiratoria, o los síntomas no ceden, busquen atención médica.
Después del ataque: las horas siguientes
Es normal quedar agotado, sensible o con el cuerpo adolorido. Descansa, come algo ligero y evita el café por ese día. No necesitas entender de inmediato por qué pasó; muchas veces no hay un detonante claro.
Cuando estés más tranquilo, anota dónde estabas, qué sentiste primero y qué te ayudó. Y un punto clave: procura volver pronto al lugar o a la actividad donde ocurrió. Evitarlo parece prudente, pero es la vía por la que el pánico va reduciendo tu vida.
Cuándo pedir ayuda profesional
Un solo ataque no significa que tengas un trastorno. Vale la pena consultar con un psicólogo si:
- Has tenido más de un ataque.
- Vives con miedo a que se repita.
- Empezaste a evitar lugares: transporte público, centros comerciales, vías, filas, estar solo.
- Cambiaste rutinas, como dejar de hacer ejercicio o no salir sin compañía.
- Ya te revisó un médico, no encontró una causa física y los episodios continúan.
El pánico responde bien al tratamiento psicológico. En terapia para los ataques de pánico se trabaja con el enfoque cognitivo-conductual: aprendes a interpretar distinto las sensaciones, a perderles el miedo de forma gradual y a recuperar los espacios que dejaste. La duración depende de cada caso y se define en la valoración.
Si entre un ataque y otro también vives con preocupación constante, puedes hacer el test de ansiedad o leer sobre terapia para la ansiedad.
Si es una urgencia
Los síntomas de un ataque de pánico se parecen a los de problemas médicos que sí necesitan atención inmediata. Ve a urgencias o llama a la línea 123 si:
- Es la primera vez que sientes algo así.
- Tienes dolor u opresión en el pecho que se extiende al brazo, la mandíbula o la espalda, o que no cede.
- La dificultad para respirar empeora en lugar de mejorar.
- Te desmayas, tienes confusión o debilidad en un lado del cuerpo.
- Tienes una enfermedad cardíaca o respiratoria conocida.
- Los síntomas son distintos a los de tus ataques anteriores.
Sobre cómo distinguir ambas cosas hay una guía aparte: ataque de pánico o problema del corazón. Ante la duda, es mejor que te revisen.
Si en medio de la crisis aparecen ideas de hacerte daño, la línea 106 atiende salud mental gratis las 24 horas. Una cita programada no es el camino cuando hay riesgo inmediato.
Antes de escribirnos
¿Fue pánico o problema del corazón?
Una guía para entender las diferencias y saber cuándo ir a urgencias. No reemplaza una revisión médica.
Preguntas frecuentes
¿Me puedo morir o desmayar por un ataque de pánico?
¿Sirve respirar en una bolsa de papel?
¿Qué hago si me da un ataque de pánico manejando?
¿Puedo detener un ataque de pánico apenas empieza?
¿Debo ir a urgencias cada vez que tenga un ataque?
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Escrito por
Jaime Martínez
Psicólogo · Director de Espacio Psicológico
Psicólogo y director de Espacio Psicológico. Coordina el equipo clínico entre Bogotá, Medellín y Cali, y edita el contenido de salud mental que publicamos.
Ver el equipo que atiendeFuentes consultadas
- Espacio Psicológico — Terapia para los ataques de pánico
- Espacio Psicológico — Ataque de pánico o problema del corazón
Contenido informativo; no reemplaza una valoración profesional. Revisado en octubre de 2026.
