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Estrés y trabajoMe da ansiedad ir a trabajar: qué hago
Pasos concretos para la noche anterior, la mañana y la jornada, y cómo saber si el problema es el trabajo o algo que va contigo.
Si cada mañana, o desde el domingo en la tarde, sientes un nudo en el estómago al pensar en el trabajo, lo primero es saber que no estás exagerando y que tiene manejo. Lo más útil que puedes hacer es dejar de pelear con la sensación y empezar a observarla: qué la dispara, a qué hora, frente a qué tarea o persona. Con esa información puedes actuar en dos frentes, calmar el cuerpo y cambiar lo que sí depende de ti.
Lo que menos ayuda, aunque alivie por un rato, es evitar: faltar, llegar tarde a propósito, aplazar la reunión. La evitación le confirma a tu mente que el trabajo es un peligro y hace que la ansiedad crezca. Esta guía es informativa y no reemplaza una valoración profesional.
Primero, ubica qué es lo que temes
Decir que el trabajo te da ansiedad es demasiado amplio para poder hacer algo. Casi siempre hay un detonante más preciso. Revisa si se parece a alguno de estos:
- Una persona: un jefe que critica en público, un compañero con el que hubo un conflicto.
- Una tarea: presentar, hablar en reuniones, atender reclamos, entregar cifras.
- El miedo a equivocarte o a que noten que no sabes algo.
- La carga: no alcanzar, tener el correo lleno, sentir que todo es urgente.
- La incertidumbre: rumores de recortes, un contrato que se vence, un cargo nuevo.
- El trayecto o el lugar: el transporte, el ruido, una oficina abierta sin privacidad.
Un ejercicio sencillo: durante una semana, califica tu ansiedad de 0 a 10 tres veces al día y anota qué estaba pasando. En pocos días suele aparecer un patrón, y con él una idea más clara de dónde intervenir.
La noche anterior y la mañana
Mucha de la ansiedad por el trabajo es anticipación: el cuerpo reacciona hoy a lo que imaginas que pasará mañana. Estas acciones le quitan fuerza:
- Cierra el día por escrito. Antes de terminar la jornada, anota los tres pendientes principales de mañana. Así no tienes que cargarlos en la cabeza toda la noche.
- Dale un horario a la preocupación. Si a las diez de la noche aparece un pensamiento sobre el trabajo, apúntalo y dite que lo revisas mañana a una hora concreta.
- Deja lista la mañana. Ropa, almuerzo y maleta preparados reducen decisiones cuando estás más activado.
- No abras el correo en la cama. Empezar el día leyendo problemas dispara la alerta antes de que te levantes.
- Desayuna y muévete un poco. Diez minutos de caminata o de estiramiento ayudan a gastar parte de la tensión.
- Modera el café. La cafeína puede aumentar el nerviosismo y la sensación de corazón acelerado.
En el momento en que sube la ansiedad
Cuando la sensación aparece en el bus, en el parqueadero o frente al computador, el objetivo no es eliminarla sino bajarle la intensidad lo suficiente para seguir.
- Respira más lento. Toma aire por la nariz contando hasta cuatro y suéltalo despacio contando hasta seis. Repite durante dos o tres minutos.
- Vuelve al presente. Nombra cinco cosas que ves, cuatro que puedes tocar y tres que oyes. Saca la atención del futuro.
- Afloja el cuerpo. Baja los hombros, suelta la mandíbula, apoya bien los pies en el piso.
- Ponle nombre. Decirte esto es ansiedad, es incómodo y va a pasar le quita parte del susto.
- Da el siguiente paso pequeño. No pienses en toda la jornada. Solo en entrar, sentarte y abrir el primer archivo.
La ansiedad sube, llega a un punto y luego baja, incluso si no haces nada. Quedarte en la situación hasta que baje un poco es lo que le enseña a tu cuerpo que puede con ella.
Cambios que puedes hacer en el trabajo
Calmarte sirve, pero si el detonante sigue intacto la ansiedad vuelve. Vale la pena probar ajustes concretos:
- Empieza por lo que más evitas. Hacer la tarea temida a primera hora, en una versión corta, impide que te persiga todo el día.
- Parte lo grande. Un informe de veinte páginas asusta; el índice del informe no.
- Pide claridad. Mucha angustia viene de no saber qué se espera. Preguntar prioridades y fechas es legítimo.
- Ten la conversación pendiente. Si la carga es insostenible, prepáralo con hechos: qué tienes asignado, cuánto toma y qué propones.
- Protege las pausas. Almorzar lejos de la pantalla y levantarte cada cierto tiempo no es perder el tiempo.
- Define una hora de cierre. Silenciar las notificaciones del trabajo en la noche le da a tu cuerpo espacio para recuperarse.
Si lo que hay es maltrato, humillaciones o acoso, el problema no es tu manejo de la ansiedad. En ese caso ayuda documentar lo que ocurre y acudir a los canales que tenga tu empresa para estas situaciones.
Es el trabajo o es algo que va contigo
Esta pregunta orienta mucho lo que sigue. Hazte estas tres:
- ¿Te pasaba algo parecido en trabajos o estudios anteriores?
- ¿La ansiedad aparece también en otras áreas: reuniones sociales, salud, familia?
- ¿En vacaciones desaparece por completo o cambia de tema?
Si la ansiedad te acompaña a todas partes, lo más probable es que el trabajo sea el escenario y no la causa, y el foco esté en aprender a manejarla. Si solo aparece en este empleo y con condiciones claras que la explican, el foco está más en esas condiciones. Cuando lo que domina ya es el agotamiento y la indiferencia, puede tratarse de un desgaste de más tiempo, que es otro tema.
El test de ansiedad te da una primera idea de qué tan presente está en tu vida. Es orientativo.
Cuándo pedir ayuda profesional
Hay señales de que conviene no seguir manejándolo a solas:
- Llevas más de un mes con ansiedad casi todos los días laborales.
- Ya faltaste, llegaste tarde o pensaste en renunciar sin plan solo para dejar de sentirla.
- Tienes episodios intensos y repentinos de miedo con síntomas físicos fuertes; aquí puede servirte la información sobre ataques de pánico.
- El malestar empieza el domingo y te daña el fin de semana.
- Duermes mal o necesitas alcohol u otra cosa para relajarte en la noche.
- Tu rendimiento bajó y eso aumenta el miedo.
En terapia para la ansiedad se trabaja con técnicas cognitivo-conductuales: identificar los pensamientos que disparan la alarma, exponerte de forma gradual a lo que evitas y entrenar la regulación del cuerpo. Cuando el peso está en las condiciones laborales, la terapia para el estrés ayuda a poner límites y a tomar decisiones con cabeza fría. Cuántas sesiones se necesitan depende de cada persona y se define en la valoración.
Antes de escribirnos
¿Qué tan presente está la ansiedad?
Responde el test de ansiedad en pocos minutos. Te orienta, pero no reemplaza una valoración.
Preguntas frecuentes
¿Es normal sentir ansiedad los domingos por la tarde?
¿Debería renunciar si el trabajo me da ansiedad?
¿Le cuento a mi jefe lo que me pasa?
¿Por qué me pasa incluso en teletrabajo?
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Escrito por
Jaime Martínez
Psicólogo · Director de Espacio Psicológico
Psicólogo y director de Espacio Psicológico. Coordina el equipo clínico entre Bogotá, Medellín y Cali, y edita el contenido de salud mental que publicamos.
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Contenido informativo; no reemplaza una valoración profesional. Revisado en octubre de 2026.
