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Niños y adolescentesMi hija se corta: qué hacer ante las autolesiones
Cómo reaccionar con calma, qué decir y qué evitar, cuándo es una urgencia y por qué la ayuda profesional funciona.
Si acabas de descubrir que tu hija o tu hijo se hace daño, lo más útil que puedes hacer ahora es mantener la calma, acercarte sin regaños y decirle que estás ahí para ayudar. No hace falta entenderlo todo hoy. Lo que sí hace falta es que sienta que puede contar contigo y que juntos van a buscar apoyo profesional.
Las autolesiones siempre se toman en serio. No son un capricho ni una moda, y tampoco significan que hayas fallado como mamá o papá. Son una señal de que hay un dolor emocional que por ahora no sabe manejar de otra forma. Esta guía es informativa y no reemplaza una valoración profesional.
Si es una urgencia
Una cita programada no es el camino cuando hay riesgo inmediato. Busca ayuda ya si:
- Tiene una herida que necesita atención médica.
- Dice que quiere morir, que no puede más o que tiene un plan para quitarse la vida.
- No puede asegurarte que va a estar a salvo en las próximas horas.
- Está muy alterada, confundida o bajo el efecto de alcohol u otras sustancias.
En esos casos, no la dejes sola y llama a la línea 106 (salud mental, gratuita, 24 horas), a la línea 141 del ICBF (niños, niñas y adolescentes) o al 123 (emergencias), o llévala al servicio de urgencias más cercano.
Por qué pasa
En términos generales, la autolesión suele ser una manera de regular emociones muy intensas. Cuando la tristeza, la rabia, la culpa o la sensación de vacío desbordan, el daño físico trae un alivio momentáneo. Ese alivio dura poco y después suelen llegar la vergüenza y el secreto, lo que hace más probable que se repita.
No siempre significa que quiera morir. Muchas veces es, por el contrario, un intento de aguantar. Aun así, hay un sufrimiento real detrás, y por eso un profesional tiene que valorar siempre si existe riesgo.
Tampoco es «para llamar la atención» en el sentido de manipular. La mayoría de quienes lo hacen se esfuerzan por que nadie se entere. Si de alguna forma lo está mostrando, es una petición de ayuda que merece respuesta.
Cómo reaccionar cuando te enteras
- Respira antes de hablar. El susto, la rabia y la culpa son normales. Si necesitas unos minutos para serenarte, tómalos. Tu calma le dice que esto se puede hablar.
- Atiende primero lo físico. Si hay una herida, cúrala con cuidado y sin comentarios. Si necesita atención médica, vayan a urgencias.
- Escoge un momento privado. Sin hermanos, sin afán y sin pantallas de por medio.
- Di lo que viste y lo que sientes. Con sencillez: «Vi que te has hecho daño. No estoy brava. Estoy preocupada y quiero entender cómo te sientes».
- Escucha más de lo que hablas. Puede que no quiera contar nada en esa primera conversación. Dile que la puerta queda abierta.
- Pregunta por su seguridad. Puedes preguntarle de forma directa y tranquila si ha pensado en morir. Hacer la pregunta no le pone la idea en la cabeza; le muestra que contigo puede hablar de lo más difícil.
- Cierra con un siguiente paso. «Vamos a buscar a alguien que sepa de esto y nos ayude a las dos».
Qué decir y qué evitar
| Ayuda decir | Conviene evitar |
|---|---|
| «Gracias por contarme» o «me alegra haberme enterado» | «¿Cómo me haces esto?» |
| «Debe estar doliéndote mucho por dentro» | «Tú no tienes problemas de verdad» |
| «No tienes que explicarlo todo ahora» | «¿Por qué lo haces? Dime ya» |
| «Te quiero y esto no cambia eso» | «Lo haces por llamar la atención» |
| «Vamos a buscar ayuda juntas» | «Prométeme que no lo vuelves a hacer» |
Hay reacciones comprensibles que suelen empeorar las cosas:
- Castigar o amenazar. Aumenta la vergüenza y el secreto.
- Exigir promesas. Todavía no tiene otra forma de manejar lo que siente; si la promesa se rompe, se suma más culpa.
- Revisar su cuerpo a la fuerza o vigilarla de manera humillante.
- Contarlo a familiares o a otros padres sin que ella lo sepa.
- Hacer como si no hubiera pasado y esperar a que se le quite sola.
Los días siguientes
Lo primero es pedir una valoración profesional pronto, aunque diga que ya está bien. Mientras llega la cita, estas cosas ayudan:
- Mantén la rutina. Comer, dormir y estudiar a horas parecidas da estabilidad.
- Tiempo juntas sin tema. Un rato al día para estar, ver algo o caminar, sin hablar de lo que pasó.
- Un entorno más seguro. De manera discreta y sin convertirlo en castigo, reduce en la casa el acceso a cosas con las que podría hacerse daño, y guarda bajo llave los medicamentos.
- Un plan para los momentos difíciles. Pregúntale a quién puede acudir y qué la ayuda a pasar un mal rato: hablar, salir a caminar, música, estar acompañada. El plan completo lo construirá con su terapeuta.
- Atención a lo que ve en redes. Conversa con ella sobre el contenido que consume, sin interrogarla.
- Cuida de ti. Esto asusta y agota. Busca con quién hablar; tu propia calma es parte de su tratamiento.
Es posible que vuelva a pasar antes de que mejore. Una recaída no significa que todo se perdió ni que te mintió. Es parte habitual del proceso y una razón para seguir con el acompañamiento.
Cuándo pedir ayuda profesional
Siempre. Con una sola vez que haya ocurrido es suficiente para pedir una valoración. Y con más prioridad si:
- Se repite o es cada vez más frecuente.
- Viene con tristeza constante, aislamiento o cambios en el sueño y el apetito.
- Habla de sentirse una carga, de no tener salida o de desaparecer.
- Hubo una situación fuerte hace poco: acoso, una ruptura, una pérdida, algún tipo de violencia.
- Hay consumo de alcohol u otras sustancias.
Si aparecen ideas de morir, vuelve al apartado de urgencias: eso no espera a una cita.
Cómo ayuda la terapia
La autolesión se puede tratar, y la ayuda profesional funciona. El trabajo no consiste en prohibir la conducta, sino en entender qué función cumple y en que tu hija aprenda otras formas de atravesar las emociones intensas, de pedir ayuda y de resolver lo que la está desbordando.
En terapia para adolescentes trabajamos con enfoque cognitivo-conductual y terapias de tercera generación, que incluyen habilidades de regulación emocional. Los padres participan con pautas claras sobre cómo acompañar en casa. El tiempo que toma depende de cada caso y se define en la valoración.
Si el profesional considera que conviene una evaluación médica, contamos con psiquiatría en línea. Cualquier decisión sobre medicación la toma un médico psiquiatra. Cuando detrás hay un ánimo muy bajo, puedes leer sobre terapia para la depresión, y en la guía para padres de adolescentes hay más ideas para sostener la comunicación.
Antes de escribirnos
No tienes que manejar esto a solas
En la guía para padres de adolescentes hay pautas para mantener la comunicación abierta. Es material informativo y no reemplaza una valoración.
Preguntas frecuentes
¿Autolesionarse significa que quiere suicidarse?
¿Le cuento al colegio?
¿Qué hago si no quiere ir al psicólogo?
¿Es culpa mía?
¿Qué hago si vuelve a pasar?
¿También les pasa a los hombres?
Empieza por aquí
Una valoración pronto, para ella y para ti
Valoración individual, que aplica para adolescentes: $59.900 en línea o $69.900 presencial. Ese valor se descuenta del plan si continúan. Si hay riesgo inmediato, llama al 106 o al 123.
Escrito por
Jaime Martínez
Psicólogo · Director de Espacio Psicológico
Psicólogo y director de Espacio Psicológico. Coordina el equipo clínico entre Bogotá, Medellín y Cali, y edita el contenido de salud mental que publicamos.
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- Espacio Psicológico — Guía para padres de adolescentes
- Espacio Psicológico — Psiquiatría en línea
Contenido informativo; no reemplaza una valoración profesional. Revisado en octubre de 2026.
